El vino del Condado de Huelva innova y crece rompe estereotipos con la incorporación de la mujer

Extraño ha sido el sector que no se ha visto afectado en el año 2020, por la aplicación de las medidas sanitaria afectando a la vida social y los cierres de fronteras. El cierre de hoteles, cafeterías, restaurantes, la suspensión de todos evento  ferias, romerías y cualquier tipo de celebración, ha supuesto un duro golpe para esta industria que vive, precisamente, del brindis y de la alegría de compartir la vida con los tuyos.

Así están las cosas, la supervivencia de este sector radica en la innovación y en el cambio, tecnológico y generacional.
Begoña Sauci, propietaria junto a su hermana Montserrat de Bodegas Sauci, un negocio familiar que regentan con el orgullo de saberse continuadoras del legado de su padre y de su abuelo.

Mantenerse y sobrevivir en un año complicado es todo un reto para estas hermanas que se criaron en la bodega que primero perteneció a su abuelo y después a su padre, por lo que siempre estuvierón involucradas en el negocio familiar, aúnque su padre opinababa que era un trabajo para hombres y no para mujeres, recuerda Begoña. Hoy, veinte años después de haberse involucrado al máximo en el negocio familiar, su padre estáría contento del rumbo tomado por sus hijas. “Realmente ha disfrutado, porque era su pasión, y ver que la bodega siguió con sus hijas, que se mantiene su legado… Le hacía feliz”.

Igualmente Elisa Raposo, heredera de la bodega familiar, siempre tuvo claro que quería participar en el tema del vino, por eso estudió química con la especialidad en enología. Terminó la carrera y con 23 años ya estaba trabajando en la bodega. Nunca ha tenido problemas por ser mujer, pero ha tenido que aprender y ganar experiencia, obviamente.

Al final, jóvenes y mayores, hombres y mujeres, están unidos por una pasión común: la de la tradición del vino del Condado de Huelva, que hunde sus raíces en la tierra y en el corazón de quienes lo trabajan.